Posteado por: geviller | Septiembre 18, 2007

Orquideas, Cultura y Ciudad

Siempre me he considerado un lector frustrado, no por falta de ganas, si no por la poca disciplina que tengo para terminar lo que inicio; sin embargo, aunque sepa que tengo siete libros en lista de espera para ser terminados, siempre que me entero de alguna feria literaria procuro visitarla (lo cual hice en esta Fiesta del libro de Medellin que se realizó en el jardín  botánico entre el 7 y el 16 de septiembre),  ya sea solo a dar un pasón para ver si lo que tengo en el bolsillo me vasta para comprar almenos una pequeña revista, o para conseguir un separador más para mi colección. A pesar de ello, soy totalmente partidario de que en la ciudad se creen espacios como éste de la fiesta del libro, además he notado  desde hace un tiempo  la firme intención de la administración de hacerlo, y no solo desde la literatura con la construcción de los siete parques biblioteca y la realización del IV Congreso Internacional de la Lengua Española por ejemplo, sino también desde otros campos como los que ha abierto Altavoz, el encuentro de arte contemporáneo MED07, el festival anual de Jazz  y el constante bombardeo de congresos, ferias y festivales que no dan ni un día de descanso a nuestros teatros, parques, grandes auditorios y demás espacios que ofrece la ciudad. Hace unos años atrás estos espacios solo se abrían dentro de las universidades y eran impulsados por ellas mismas y por algunas organizaciones que se vinculaban; hoy en cambio estamos hablando de una ciudad que literalmente esta en obra, en pro de la renovación de una infinidad de escenarios para la cultura y para la vida de ciudad, y la construcción de otros tantos. 

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Todo esto me alegra enormemente, porque se que poco a poco, así se construye una ciudad más culta, y no digo culta precisamente entendido desde la cultura ciudadana de la que la administración habla, que aunque es de mi completa aceptación, no deja de ser en ultimas una búsqueda de civismo (aunque este aún tanto nos hace falta); hablo de culta entendido desde una ciudad que viva más el arte, que la sienta y que sienta la vida misma reflejada a través de ella; una ciudad de personas más sensibles, que se puedan mirar a los ojos y que no se ignoren entre si, que vivan también la ciudad, y que valoren y además anhelen este tipo de espacios.

 Me alegra además mucho, que hayan decidido realizar este fiesta en el jardín botánico, uno de esos escenarios que se hace publico y que se esta renovando para abrirle campo a la cultura, para que los medellinenses disfruten de su esencia y patrimonio las flores, y para que la ciudad pueda respirar mejor; a lo que se le suma que los organizadores hayan decidido llamar a este evento fiesta del libro en ves de feria del libro, con el fin de mermarle el aire comercial que el rotulo “feria” implica, pues aunque igual es bueno que exista, en este caso fue menos relevante que el sentido pedagógico y cultural de este escenario literario. Por todo ello es innegable que esta, nuestra ciudad de la eterna  primavera, se esta transformando y que hoy las flores están más bellas que nunca; sin embargo, “las bancas de nuestros teatros todavía no están llenas”,  pero  Medellín es ya, y lo será pronto aún más, una ciudad en la que el arte y la cultura se confabulan para hacer de la vida la más hermosa de las orquídeas.


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