Desde hace unos días estaba decidido a unirme a la marcha del cuatro de febrero para luchar por la libertad, porque eso precisamente significaba para mi: una marcha por la libertad de los secuestrados; cuando se llego el día me levante temprano para ponerme al tanto de la situación a través de los canales de televisión, pero al ver la connotación que se le estaba dando al evento, y en la que los medios recalcaban tan fuerte e imparcialmente, de ser una marcha CONTRA LAS FARC, decidí no participar, por lo menos directamente, pues considero que responder a este grupo violento con un mensaje violento no es lo más coherente, mi verdadero interés y creo que el de la mayoría de los colombianos es la paz, la no violencia y la libertad de los retenidos; este mensaje solo contribuye a aumentar las discordias, a provocar violentamente a la comunidad internacional, a polarizar el país y a manipular a las personas confundidas sobre cual es el verdadero objetivo de esta búsqueda; además estaba enterado de que las personas que organizaron la marcha no quisieron aceptar, por lo menos, realizarla contra todos los grupos violentos del país, lo cual me parece totalmente absurdo y solo contribuyo a que esto se viera como una maquiavélica estrategia política.
Ya había asistido a la primera marcha, la cual si era por la libertad, y me conmovió enormemente, por eso me costó mucho no asistir esta vez, pero preferí no sumarme a la consigna que impregno esta movilización, y no es que este a favor de las FARC ni mucho menos, pero si considero que aunque esta marcha logro darles a entender que ya no son el ejercito del pueblo (no de la mejor manera a mi parecer), hubiera sido más fructífero salir a las calles a sugerirles a estos delincuentes la desmovilización por ejemplo; simplemente considero que es más provechoso plantear soluciones que mostrar inconformidad.
a pesar de ello decidí ir después de la marcha a capturar algunas impresiones y logre sacar algunas fotografías.



